La abundante presencia de primitivos caballos en la zona, se remonta al Paleolítico,
cuando el aprovechamiento del caballo se limitaba a su caza, para alimento.
La abundancia de este animal en toda la zona fue fundamental para la transformación
que ésta experimentó hacia el año 1.000 a.C., con la llegada
de los fenicios. Para entonces el caballo andaluz ya "existía"
como tal, al menos en su definición básica, siendo utilizado como
"arma de guerra", comprobando mas tarde, el propio Carlomagno, la
movilidad de estos caballos en las batallas contra los musulmanes. Esto provocó
durante la dominación árabe, que el precio fuera superior, que
tan solo desde un punto de vista de trabajo de labor o alimenticio, sobre todo
en las zonas limítrofes a la frontera.
Con el
paso del tiempo, el caballo, adquirió cada vez mas importancia desde
un punto de vista estratégico, económico y genético,
lo cual dió lugar a numerosas disposiciones reales para la protección
y fomento de la cría caballar. Distintos reyes trataron con especial
interés la cría caballar, destacando entre ellos Felipe V.
La época
dorada del caballo andaluz, y especialmente del entorno de Jerez, continuó
a lo largo de los años. En 1.747, reinando Fernando VI, la propia Casa
Real Portuguesa de los Duques de Branca, compro 300 yeguas andaluzas para
su nueva yeguada en el Alentejo, de ahí el origen de los célebres
caballos de Portugal. Cuando se necesitaban caballos para el extranjero, siempre
se acudía a Andalucía, y en la provincia de Cádiz, donde
Mayor cantidad y calidad existían era en el triángulo formado
por Jerez, Arcos y Medina Sidonia. Desde entonces la situación ha sufrido
grandes cambios, tomando en el relevo las actuales instituciones, con medidas
claras para el fomento y mejora de la cría de la raza andaluza, debido
a la importancia social y económica.
En la
actualidad, el potencial turístico que el mundo ecuestre oferta es
cada día Mayor y mas completo. Jerez y su entorno mantienen unas posibilidades
dentro del ámbito turístico excelentes, y el desarrollo de un
sector que actúa como catalizador y motor económico, se incrementa
día a día. El desarrollo integral del turismo ecuestre en nuestra
zona con la opción de cualquier tipo de actividad ecuestre en un entorno
diverso e inmediato: viñas, cañadas, caminos, montañas
y gargantas, paseos a caballo, clases de equitación en distintos niveles
y modalidades, y la disponibilidad de infraestructuras públicas y privadas
de primera magnitud, hacen de Jerez mucho más que la Ciudad del Caballo.